Estamos representando a Michoacán.
De donde somos. Desde donde hoy trabajamos para poder superarnos.
Si fuera fácil, todos lo harían, mis carnales.
Salimos adelante a nuestra manera.
“Si fuera fácil”, Grupo Marca Registrada
Hay mucho que hablar sobre la fijación del arte contemporáneo con lo joven, emergente; escenas periféricas, marginales, locales, descentralizadas y todas estas cosas del contemporáneo —no como señal estilística ni estética— más bien como lo de ahora y de aquí que está pasando. Arte contemporáneo, vamos a usar esta definición operativa que no seguirá en el ensayo: el arte de aquí y ahora por jóvenes diversos de nuestra región, artistas con identidades y nacionalidades, artistas conectados por el Internet y otras infraestructuras precarias; ¿qué nos tienen que contar?
El cuento es muy largo para este formato —las bienales internacionales, el mundo de arte y financiero globalizado, la política decolonial identitaria interseccional, las crisis migratorias/climáticas/bélicas— esto nos lleva a la categoría de hoy: arte emergente. Contraponiendo las exigencias del artista/filósofo postmoderno; surgiendo de la mercadotecnia pop del artista superestrella multimillonario de los 2000 nace la categoría representativa del ahora mismo: el artistx emergente. Presenta un cóctel afectivo: la insistencia de la juventud por las redes sociales, una chispa rebelde incorruptible; llevan la esperanza creativa de una ingenuidad que aún no reconoce, la narrativa deportiva de un joven saliendo de su rancho para representar su cantón. El debate activo en las artes reacciona directamente a esta faceta crucial para lo emergente: las multiplicidades. ¿Será todo esto un junte sentimental y poco riguroso de la producción de artistas perdidos en la miseria de la sombra del primer mundo y la falta infraestructural de un discurso claro y legible? ¿La política identitaria ha subsumido el resto de los criterios del pasado y lo importante de un artista ahora es su posicionamiento en las olimpiadas de opresión? Yo creo que los artistas emergentes nos tienen algo que decir sobre todo esto. Les cuento lo que he escuchado:
1) Hay una nueva formación política que responde a los que vivimos en la sombra del primer mundo; la interseccionalidad nos ha enseñado que la lucha política se asume desde diferentes trincheras, were all in this together, cantan en una película importante para nosotrxs. Al arte emergente no le falta infraestructura, porque el arte emergente es una nueva infraestructura. Se sostiene con el proyecto de artistas recién graduados entre Guadalajara y CDMX, un taller de artistas en Tijuana, un colectivo de músicos en Hermosillo, los becarios del PECDA, una galería en la casa de una abuela en Puerto Rico, una organización brutal en Mérida, con la producción que tienes al frente ahora.
2) Si te interesa saber sobre la discursividad y qué legado movilizan los artistas emergentes, les recomiendo apoyar los proyectos críticos y las plataformas de escritura de arte. Les invito a llamar a estos artistas por Zoom y ver lo que hacen en sus cuartos o en el patio de sus amigos, pregúnteles qué hacen y qué piensan. Lo que ellos quieren decir con su trabajo nunca se podrá resumir en un ensayo curatorial, pero con esta exposición nos están diciendo algo claro que no podemos ignorar. Ellos están dejando claro que para escucharnos a unos, tienes que escucharnos a todes. Manos a la obra.
3) La encrucijada de las crisis globales me ha movilizado a pensar: ¿Cuáles de estos desastres son míos? ¿Cuáles de estas luchas me llaman a unirme? ¿Al lado de quiénes es que yo trabajo para resolver los problemas que nos cruzan? Los artistas emergentes nacen de esta matriz de conflictos infraestructurales locales e internacionales y alianzas identitarias. La identidad y el territorio no son los problemas finales, sino que son las categorías que nos atraviesan a todes. La idea no es trazar un límite sobre quién pueda hablar y desde qué lugar, la propuesta es que nuestra política debe ser encarnada en la relación de tu cuerpo y lo que pasa en tu rancho.
Hooogar, proyecto de arte emergente emblemático de este país; una de las muestras más diversas de arte de la región en tiempo reciente, es la segunda versión de una exposición a la cual me invitaron cuando contaban con menos reconocimiento y menos “varo”, pero con el mismo interés por la pluralidad. En ese momento la expo no era sobre Guadalajara, ahora mismo la expo no es sobre CDMX. Y esa insistencia es crucial y potente. “La multiplicidad es una matriz generadora maravillosa”.
Vanguardia tomaba su nombre de una formación militar — eran los militares de élite que marchaban frente al ejército, atemporales con el resto de la masa; marchaban al frente. Vanguardia hoy en día bien podría ser una de las expresiones más terribles del español: carne de cañón. El arte emergente es un encuentro entremedio, una posición en el campo de batalla contemporáneo. Son las personas más directamente afectadas por las condiciones actuales — no sabemos de vidas sin crisis ni conflictos globales, pero no lo sufrimos, sino que hacemos nuestras obras con eso. ¿Por qué hay una sala cuya museografía se titula Swag y Resurrección? Pregúntales sobre cómo la espiritualidad y la identidad nacional ha sido mediada por el Internet en tiempos de migración violenta y forzosa. ¿Por qué estos artistas cuando piensan en la imagen mexicana piensan en Comex y en memes? Pregúntales a los artistas del Estado de México cómo es su relación con las narrativas oficialistas. ¿Por qué hay tanto extranjero que sabe que los emos y los punks hicieron tregua con los Hare Krishnas?
Muchas preguntas se pueden hacer aquí, no te aseguro que las piezas estén interesadas en contestarlas todas, pero sí te puedo asegurar que juntas hacen coro. Que estas piezas han luchado muchísimo por existir y por estar juntas aquí. Que han sobrepasado límite tras límite, tras colapso, tras no hay varo pa´ eso, tras crisis, tras carretera cerrada, pedo tras pedo para por fin estar juntas con sus pares. Aquí hay una conversación interesante si estás dispuesto a entrarle a este cotorreo.
Luis Rivera Jiménez