La exposición explora las tensiones presentes en la producción, circulación y mercantilización de la cultura y su paralelismo con el arte contemporáneo mediante una estrategia de triple comercialización de las obras: los originales (contenidos en la rocola), una edición oficial limitada y una versión bootleg. Esta estructura permite pensar el valor simbólico del arte en función de su formato, acceso y percepción al tiempo que cuestiona las nociones de originalidad, reproducibilidad, valor y coleccionismo.
La rocola se convierte así en un archivo vivo y un dispositivo especulativo que reconfigura las lógicas del coleccionismo contemporáneo, invitando al espectador a interactuar con la obra desde una experiencia sensorial, lúdica y reflexiva.